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¿Qué dice la Biblia acerca del Sufrimiento?

22 marzo, 2020
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“Ante los reveses de la vida podemos reaccionar de diversas maneras. Podemos mostrarnos indiferentes; podemos caer en el desaliento y la desesperación; o bien podemos adoptar una actitud de valor y resignación. Muchos se quiebran frente a los golpes de la vida, y tienen gran dificultad para recuperarse.

Los más sensatos frente al dolor se asemejan al acero flexible. Reciben golpes, pero saben soportarlos. Se doblan, pero no se quiebran. Sufren, pero no desesperan. Enfrentan calladamente el dolor, pero buscan una solución para él. Lejos de maldecir su suerte o el nombre de Dios, aceptan la prueba con resignación.

Y así como el acero flexible, que después de doblarse vuelve a su posición normal, las personas que confían en Dios superan su hora sombría y regresan con valor a la normalidad emocional”.

1500 Ventanas de vida, p. 206. Enrique Chaij.

La Biblia no está ajena a la relación del ser humano con el sufrimiento, de hecho, con la llegada del pecado también llegó el sufrimiento. Cuando Satanás llegó a este mundo hizo cuanto pudo para engañar al ser humano y traer consigo el pecado (Apocalipsis 12:12; Génesis 3:13-15). Actualmente, el sufrimiento es parte de lo habitual, pareciera que naturalmente el sufrimiento no asedia en cada momento. Quizá, algunos podrían describir que la constante es el dolor y solamente existen momentos de alegría y felicidad, en donde los afortunados estos momentos son más habituales y para los desdichados es una sorpresa que esporádicamente les llega y rápidamente se esfuma.

Ahora bien, es importante señalar las características del sufrimiento para comprender sus alcances y las posibles soluciones cuando se enfrenta a ello tanto de manera personal como sobrellevar el dolor del otro.

Entendiendo el sufrimiento

El dolor es la causa principal de asistir a una consulta de un profesional de la salud. En mi experiencia, son muy pocas personas las que asisten a un control oftalmológico únicamente para evaluar si su salud visual está en condiciones normales, usualmente las personas van por una deficiencia o alteración visual ya sea identificada por ellos o por otros. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, dolor se define como “una experiencia sensitiva y emocional desagradable, asociada a una lesión tisular real o potencial”. Se puede clasificar el dolor de diversas maneras, según su duración, según su patogenia, según su localización, según el curso, según su intensidad, etc. Así también hay escalas que tratan de cuantificar el dolor. Incluso hay escalas que cuantifican situaciones estresantes como la pérdida de un trabajo, la pérdida de un familiar, tener una enfermedad grave, entre otras situaciones. Ahora bien ¿Es realmente el sufrimiento cuantificable? O más bien ¿Se puede entender el dolor a través de una cuantificación y comparación? Para muchos, un representante del sufrimiento es Job, se relata en la Biblia que Job estuvo expuesto a la pérdida de sus bienes (Job 1:14,16,17), la pérdida de sus hijos (Job 1:18, 19), la enfermedad (Job 2:7, 8) y así también en el transcurso de la historia se presentan las críticas hacia Job por parte de sus cercanos. Una situación de tal magnitud pareciera una tragedia dramática como las que presenta la literatura griega. Pero ¿acaso este sufrimiento no está presente en la actualidad? O más bien, ¿Acaso podemos catalogar como verdadero sufrimiento a aquellas situaciones dramáticas, accidentales y súbitas? Mientras escribo esto hay personas que sufren por el temor a la enfermedad, también sufren aquellos que combaten con la misma enfermedad en sus cuerpos y aquellos que sufren la pérdida de un cercano por esta misma enfermedad. Es importante señalar que el sufrimiento está presente hoy en nuestras vidas, pero como veremos más adelante el hecho de reconocer el sufrimiento no quiere decir que nos resignemos a él sino más bien como una etapa para sobrellevar correctamente el sufrimiento.

Las causas del sufrimiento

Una de las preguntas más frecuentes ante el sufrimiento es “¿Por qué ocurre esto?” y también “¿Por qué a mí?”, para aquellos más positivos pueden incluso decir “¿Para qué?”. Y es que gran parte del sufrimiento que padecemos no es tanto por la situación que nos produce dolor (enfermedad, incertidumbre del futuro, carencias, etc.) sino en cómo interpretamos este dolor.

Durante algunos veranos, tuve la oportunidad de visitar muchos hogares (cerca de 15 hogares por día los 5 días de la semana), al conversar con las personas de algún modo u otro llegamos al tema del sufrimiento. Es interesante que luego de relatar la situación estresante, terminaban diciendo “Dios quiera que termine pronto esto” o “Dios me está enviando esta prueba difícil”. El propósito de esto no es juzgar la cosmovisión de la persona sino mencionar que muchas de las conclusiones que podemos interpretar son las que nos causa más dolor. Si volvemos a la historia de Job se puede observar 3 interpretaciones de la causa del dolor.

  1. Nuestro sufrimiento es culpa de nosotros: Aplicando como un absoluto el concepto de “todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gálatas 6:7), los amigos de Job interpretaron el sufrimiento de él como consecuencia de sus malas acciones, decisiones o sentimientos. ¿Has escuchado decir? “No sé porque se queja tanto si él/ella se buscó eso”. Es verdad que somos personas que cometemos errores, y que nuestras acciones traen consecuencias. Pero, así como reflexionó Salomón “(…) hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de malvados, y hay malvados a quienes acontece como si hicieras obras de justos” (Eclesiastés 8:14). El sufrimiento puede ocurrirle tanto a “buenos como a malos”. Esta conclusión no debe interpretarse como la oportunidad de tomar acciones inconsecuentes pues tarde o temprano tendremos que sernos responsables de ello. Lo importante es evitar llegar a conclusiones tan extremas como las que llegaron los amigos de Job diciendo “Todo tu dolor es exclusivamente culpa tuya”.
  1. El sufrimiento proviene de Dios: Quien lee la historia de Job puede llegar a la conclusión de que Dios es el que produce el dolor. Hay muchas personas actualmente, tras no hallar respuesta a su sufrimiento o lo que ocurre en el mundo, señalan a Dios como el culpable llegando al siguiente análisis: O Dios es bueno, pero no lo suficientemente poderoso para enfrentar el sufrimiento o Dios es poderoso para destruir el mal, pero no lo suficientemente bueno para librarme del sufrimiento. En esta sección no profundizaré todo el concepto pues corresponde analizarlo cuando estudiemos “el silencio de Dios frente al dolor”.
  1. El sufrimiento es causa del pecado y del conflicto entre el bien y el mal: Luego de analizar leer el libro de Job, y no sólo Job sino en general toda la Biblia. Puede ver que ante cada acto de misericordia de Dios hay un acto que hace enemistad al plan de Dios. Cuando llegó el pecado, la libertad que tenían los ángeles en el cielo fue utilizada para producir conflicto y enemistad entre ellos (Apocalipsis 12). Cuando Dios crea un nuevo mundo, un nuevo ecosistema y a la humanidad, el enemigo confronta la confianza que tenía el ser humano hacia Dios con la independencia, la desconfianza y placer propio (Génesis 3). Cuando Dios establece relación con el ser humano a través de diferentes pactos (Abraham, Moisés, David, etc.) el enemigo utiliza el engaño para desplazar el plan de Dios. La Biblia menciona que Dios se hace responsable de las consecuencias de este extraño intruso llamado pecado, pues elaboró el plan de salvación (Juan 3:16). Lamentablemente, al estar en el escenario del conflicto hay muchas situaciones que ocurren por consecuencia del pecado no como una culpa hacia la misma persona sino como el estado general de decaimiento de este mundo. Hay enfermedades, accidentes, muertes, y tantas escenas de sufrimiento que son consecuencia de este conflicto. ¿Tiene culpa que un conductor responsable sufra un accidente por un conductor en estado de ebriedad?

Puede que los comentarios no sean suficientes para entender completamente el sufrimiento. Y es que, al no poder ser comprobadas las causas del sufrimiento de manera inmediata, son muchas las conclusiones a las que podemos llegar. Es muy diferente a lo que ocurre ante una alteración fisiológica pues puede estudiarse la causa y así evitar la angustia de interpretar erróneamente el dolor. Sabiendo que las causas del sufrimiento pueden ser múltiples o no las que nosotros concluimos cotidianamente, por favor considera esto para lo que continua.

Qué hacer cuando sufro y/o sufren los demás.

Creo que estamos de acuerdo que el saber o retirar el mito de algunas causas de sufrimiento no son la cura de él mismo. Pues sigue existiendo. Sigue invadiendo los pensamientos. Sigue interfiriendo el ánimo. Es interesante destacar la actitud de los amigos de Job al inicio de sus intervenciones, pues si hubiera seguido ese plan creo que habrían disminuido el dolor de Job (Job 2:12,13). ¿Qué haces cuando una persona sufre? ¿Qué haces cuando sufres? Hay muchas respuestas ante esta pregunta. Quizá lo más común es ir a preguntar a la persona sobre qué está ocasionando su sufrimiento y después a través de la experiencia aconsejar. En este caso, los amigos de Job se esforzaron en expresar dolor y acompañar el sufrimiento. Expresaron que la situación de Job era algo difícil de sobrellevar. Esta situación se repite en el libro de Ester (Ester 4), ante la posibilidad de genocidio y desaparición del pueblo de Dios, Ester mandó ayuno (Ester 4:15-17) no como una manera de obligar a Dios a actuar sino como una manera de expresar el sufrimiento y la necesidad de la ayuda divina. Expresar el sufrimiento es correcto, es saludable y nos prepara para sobrellevar esta etapa. Si alguien está mal, conversa con la persona respetando su silencio si lo estima conveniente. No juzgues como lo hicieron posteriormente los amigos de Job sino acompaña el sufrimiento de la persona como lo hicieron en un comienzo.

Quisiera compartir una historia que me llena de emoción sobre como Jesús trata el sufrimiento humano. En Juan 9 se relata la historia de un hombre ciego de nacimiento. Los discípulos vieron a este hombre y enseguida intervinieron con una pregunta hacia Jesús, “¿Pecó este o sus padres?”. Lo que quisieron decir: este sufrimiento es culpa de él o su familia, el pecado de ellos lo provocó. También podemos extraer lo siguiente de esta insinuación. Que el sufrimiento es esencialmente causa de Dios, el error que cometió algún miembro de la familia le costó la ira de Dios, pues Él está atento a que recibamos el castigo de nuestras malas acciones. Esa pues, es la teología y cosmovisión sobre Dios que había en ese tiempo, curiosamente no es muy diferente a la actual. Sigamos con la historia.

Jesús responde con lo siguiente “No es que pecó este, ni sus padres, sino que para que las obras de Dios se manifiesten en él”. Lamentablemente, esta aseveración trae consigo muchos conflictos. Según los expertos, la mala traducción del texto tiene que ver con la palabra “para” (del griego “hína”) que en este caso la paráfrasis de la traducción correcta sería “No pecó ni el hombre ni sus padres, pero como resultado de su sufrimiento las obras de Dios serán manifestadas en él”. Incluso, una comentarista del siglo XIX nos habla sobre esto: “Jesús no explicó la causa de la aflicción del hombre, sino que les dijo cuál sería el resultado” (Deseado de todas las Gentes, p. 437). Dios no hizo ciega a esta persona para así demostrar su poder curativo, no hacía falta dejar ciega a una persona si ya había muchos otros ciegos causados por el mismo ataque humano. Interpretar la ceguera como causa divina sería como la simulación que hacen los ilusionistas, para asombrar al público montan un escenario y muchas actividades preparadas de antemano para que luego las personas queden sorprendidas por su capacidad. Lo que Jesús dijo en esa aseveración es que en estos momentos no importa la causa de su sufrimiento, lo que iba a hacer era aliviarlo. Lo interesante es que la forma de aliviar el sufrimiento es diferente a otros milagros. Él ya había sanado personas con sólo su palabra, incluso a futuro iba a resucitar a Lázaro solamente con diciéndolo (Juan 11). Pero aquí uso sus manos, su saliva y lodo. Utilizo los recursos humanos, lo que estaba disponible a mano y luego le dio la orden que se lavara en el estanque de Siloé. Según los comentaristas, desde donde estaba Jesús hasta el estanque habían cerca de 1200 metros de distancia. No sé si habrá ido solo a lavarse, me gustaría pensar que fue acompañado de sus discípulos, la Biblia no lo menciona. Luego, lo extraño y sorprendente ocurrió. La persona que fue al estanque ciega regresó viendo.

Hay algunos puntos que quisiera destacar. Primero la pregunta de los discípulos, ya analizamos la teología que había en ese entonces. Me habría gustado mucho que esa pregunta que hicieron los discípulos hubiera sido “Jesús, hay un hombre ciego ¿Qué podemos hacer para aliviar su sufrimiento?”. ¿Cuántos hoy podemos hacer esa pregunta frente al dolor? Otro punto importante es que Jesús utilizó lo que estaba a su mano acompañado del poder divino. Aquí me quiero detener. Y es que a partir de los principios que nos brinda la Biblia y sobre todo esta historia, Dios busca la salvación de las personas. Te pido que por favor puedas imaginar esa escena teniendo a ese hombre ciego frente a ti. ¿Qué es lo que harías? Jesús demostró un principio muy importante, y es que todos podemos brindar gotitas de agua para auxiliar a los demás. Quizá sea algo pequeño que puedes hacer, pero eso pequeño puede aliviar el sufrimiento de esa persona. Lo que acompaña a este principio es que eso pequeño que puedes aportar, en las manos de Dios puede ser un océano de alivio para esa persona. Con esto, no quisiera que tu conclusión que debemos ayudar a todos como sea, o que el fin justifica los medios. En Isaías 53 se describe al Mesías Sufriente, el pasó por todo el sufrimiento que un ser humano puede pasar y más allá de eso. Él comprende nuestro sufrimiento, nos acompaña y sabe respetar nuestra decisión. Si una persona no quiere tu ayuda, aun con la mejor intención que tengas, respeta su espacio y su tiempo. Así como los amigos de Job, a veces es necesario esperar y acompañar el dolor antes de actuar.

Sé que aún hay mucho que profundizar sobre el sufrimiento, por esto, nuestra próxima publicación profundizará más sobre el sufrimiento y Dios, preguntas como “¿Por qué Dios calla ante mi sufrimiento?”, “¿Cuál es la solución para el dolor” y “¿Cómo tener fe frente al dolor?” son algunas de las preguntas que nos gustaría profundizar contigo. Que Dios te bendiga mucho y recuerda que frente al sufrimiento no estás solo.

Seguidor de Jesús. Disfruto la lectura y me encanta compartir lo aprendido.

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