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La eternidad de la Ley de Dios

14 septiembre, 2018
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La ley de Dios es una de las cinco creencias que componen la doctrina de la vida cristiana, es por lo tanto que esta creencia tiene que ser una base y fundamento para nuestro diario vivir. Meditar, reflexionar y especialmente regirnos bajo ella debe de ser un ejercicio fundamental para nuestra vida como verdaderos hijos de Dios ya que la obediencia a esta desarrolla nuestro carácter[i], y por lo tanto, también, refleja el carácter de Dios[ii]. A través de ella evidenciamos nuestra sumisión a Dios, además, es una ley de amor, pues fue escrita por Dios mismo que es Amor.

  Nos adentraremos en estudiar y comprender la importancia de la ley y lo que esta significa para creación de Dios y en relación con la redención de la humanidad.

TIPOS DE LEYES

            Debemos entender que existen diferentes tipos de leyes registrados en la biblia, todas estas mostraban acerca de Dios, su amor, plan de salvación, y hacían alusión directamente a Cristo. las cuales podemos encontrar las siguientes:[iii]

  1. Leyes no universales: Son las que fueron dadas a Israel como nación para el buen funcionamiento del pueblo, en ellas encontramos: a) Leyes ceremoniales y b) leyes civiles.
  2. Leyes universales: Estás fueron dadas por Dios para todo ser humano y es por lo tanto aplicable para todos. Entre ellas se encuentran los 10 mandamientos (más conocida como la ley moral).

            Nos vamos a basar explícitamente en las leyes universales ya que esas son las que rigen para toda la humanidad y sobre la cual se basa la creación de Dios.

EL AMOR EXPRESADO EN LOS 10 MANDAMIENTOS:

Lee Jaerock menciona: “Los diez mandamientos fueron las palabras de amor que Dios le dio a Israel mientras los guiaba a la tierra prometida”[iv], esta frase, está en parte, cimentada la interrogante de porqué fue entregada la ley de Dios a los hombres , si bien tratamos de explicar que toda la creación es regida bajo la ley, también es clave mencionar que esta fue y sirve para ayudarnos a vivir plenamente por la vida hasta el retorno de Jesús. El mismo carácter de Dios está expresado en su ley y por lo tanto esta demuestra el gran cuidado y seguimiento que tiene Dios con sus hijos.

También debemos entender que la ley no es una prohibición de cosas, sino la libertad de no seguir al pecado. La Ley y el pecado no pueden ir juntos, pero aun así el mundo en general declara que la ley es una prohibición y porque miran a la Ley desde una de privación, “el hombre moderno considera que toda ley externa a su propia conciencia le hace heterónomo, es decir, no respeta la dignidad inviolable de su libertad”[v].

Los 10 mandamientos claramente reflejan el amor hacía Dios y el amor hacia el prójimo. Se podrían resumir en “amarás a Dios y a tu prójimo como a ti mismo”. En Salmos 19.8[vi] leemos: “Los mandamientos de Jehová son rectos: alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro: alumbra los ojos”.[vii] Vivir de acuerdo a la obediencia nos hace a los seres humanos crecer progresivamente, pues a través de esto vamos también conociendo a Dios y relacionándonos cada vez más íntimamente con él, la única manera en la que realmente encontraremos gozo es haciendo su voluntad y obedeciendo sus preceptos, es por esto que a través de su ley encontramos el amor.

Al obedecer los 10 mandamientos estaríamos haciendo el bien hacía las demás personas y estaríamos amando a Dios por sobre todas las cosas. Por lo tanto, a través de ella se manifiesta también el amor de Dios para con sus hijos. Es por esto que Elena White escribió “La ley es una expresión del pensamiento de Dios: cuando se la recibe en Cristo, llega a ser nuestro pensamiento. Nos eleva por encima de poder de los deseos y tendencias naturales, por encima de las tentaciones que inducen a pecar. Dios desea que seamos felices, y nos ha dado los preceptos de la ley para que obedeciéndolos tengamos gozo”[viii]

LA LEY ETERNA

            Isaías 66.23 “Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar delante de mí, dice Jehová”, claramente en este pasaje se está mencionando a la tierra nueva y declara que en la condición de redimidos adoraremos a Dios a través del cumplimiento de la ley expresado en el cuarto mandamiento. Cuando estemos en el cielo con Jesús y luego acá en la tierra como era el plan original, seguiremos guardando la ley de Dios, pues a través de ella se basa su reino y poder. Así como ha existido la ley desde antes de la fundación del mundo, así también existirá y regirá cuando los salvados estén morando con Jesús por la eternidad.

Encontramos que “La existencia de la ley es un prerrequisito implícito para la aparición del pecado”[ix], es decir, antes de que el pecado existiese era necesaria una ley a la cual esta deba ser transgredida para que pueda, por consecuencia, aparecer el pecado.

            Los 10 mandamiento ya existía antes de que Dios se los revelase a los judíos en el Sinaí. A través de la siguiente tabla mostraré de qué forma están explicados:[x]

Las instrucciones de Jacob a su familia de adorar solamente a Dios Expresado en la muerte de Abel por parte de su hermano Caín en Gén. 4.8-11.
Jacob mismo insta en Gén. 35.2,3 a quitar los dioses ajenos. Expresado en el rechazo de José a acostarse con la mujer de Potifar.
Expresado en Gén. 24.3 Expresado en el hurto de Benjamín en Gén. 44.
Expresado en el cierre de la semana de la creación Cuando Jacob recibe la bendición de su padre a través del engaño.
Conversación de Dios con Abraham acerca de la destrucción de Sodoma y Gomorra. 10º Entre Abraham y Faraón en Gén. 12, así como también entre Abraham y Abimelec en Gén. 20

            Nos damos cuenta de que antes de que estos mandamientos fueran declarados como ley ya había un conocimiento de parte de la humanidad acerca de ellos, como si es que los humanos ya supieran que hacer todo esto estaba mal. Entonces podemos declarar que los 10 mandamientos no empezaron a ser guardado desde el Sinaí, sino desde la creación del mundo por la humanidad.

            A través del tiempo está ley siguió siendo obedecida por muchas personas. Después de los judíos, vinieron los cristianos, luego los valdenses, etc. Así siempre hubo un pueblo dispuesto a guardar la ley de Dios, ya que sabemos que esta es una señal entre Dios y su pueblo. La obediencia es una parte fundamental del cristiano y es por esto que a través de la obediencia a la ley vemos muchas veces que tipo de cristianos realmente somos. No es decir que la ley nos salve, sino simplemente, que por amor a Dios guardamos sus preceptos.      Una característica propia de Dios es que Él es eterno, y por consecuencia todo lo que proviene de parte de Él será eterno, (su misericordia, su justicia, su salvación, su creación, sus mandatos, sus declaraciones, etc). En Salmos 103.17 se menciona “Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos.” En este versículo vemos la capacidad de Dios al proveer de eternidad todo lo que Él crea. Entonces entra en tema la ley y desde cuándo ha existido. Se puede responder a esto sacando por conclusión que, si Dios creó la Ley, entonces esta ha existido desde siempre.

 Debemos recordar también que el gobierno de Dios y todo lo creado por Él se rige bajo su ley, es por esto que tuvo que haber un sacrificio por parte de Cristo para el perdón de nuestros pecados. Para verificar esto debemos remontarnos hacía el origen del pecado con la caída de Lucifer y ver que mención se hace de la ley.

Elena G. de White señala un punto interesante con su siguiente declaración “Pensar que un ángel se opuso a la ley de Dios que es tan sagrada como él mismo[xi], ella hace esta declaración en el contexto de la caída de Lucifer y el origen del pecado, cronológicamente hablando esto era antes de que Dios creara la Tierra y la humanidad. Es todavía más interesante avanzar un poco en la lectura de este libro pues se menciona que “El poderoso rebelde declaró entonces que conocía la ley de Dios, y que si se sometía a la obediencia servil se lo despojaría de su honra y nunca más se le confiaría su excelsa misión”[xii]. Lucifer y todos los ángeles que reinaban con Dios se regían bajo la dirección de Dios y de su ley, ya que la transgresión de la ley fue lamentablemente la causa por la que Satanás haya tenido que ser expulsado del cielo. 1 Juan 3.4 señala “Todo aquel que comete pecado, infringe la ley; pues el pecado es infracción de la ley”. Satanás cometió pecado, es decir infringió la ley de Dios por la cual él era regido.

Podemos declarar que antes de la existencia de la raza humana la ley de Dios ya existía y era la encargada de regir a lo que Dios había creado. El universo entero se rige bajo la ley de Dios. Entonces entendemos que la ley no comenzó desde que Dios le dio los 10 mandamientos a Moisés en el monte Horeb por medio de las dos tablas, evento registrado en la biblia en Éxodo capítulo 20, sino que desde el mismo principio de la creación esta ya existía.

            Por último, debemos recordar que esta ley es eterna y “sería inconcebible pensar que Dios esperaba lealtad y obediencia de sus hijos en el Edén, pero que una vez que pecaron, cambió de plan, y no requiere más obediencia”[xiii].

LA CRUZ Y LA LEY

            Un hecho importantísimo que marcó un antes y después en la historia de la humanidad es sin duda alguna la muerte de Cristo en la cruz. Este hecho es en suma importante y muchos pensamientos y doctrinas distintas han surgido acerca del significado e importancia de la muerte en la cruz. La Biblia es clara en decir que este hecho ya era profetizado desde mucho tiempo antes mediante las profecías llamadas mesiánicas, las cuales se cumplieron en su totalidad. Y es clara también en mencionar que este hecho es una demostración de la obediencia a la ley de Dios, por lo tanto, la ley hace referencia directa a la cruz[xiv], pues como venimos diciendo este evento es una obediencia directa a la ley de Dios. De esta manera podemos comprender que la Biblia al mencionar en Romanos 6.23 “Porque la paga del pecado es la muerte” …, y en 1 Juan 3.4 que “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley, pues el pecado es infracción de la ley”, estaría demostrando que era necesaria la muerte de Jesús en la cruz, por lo tanto, en la cruz no fue abolida la ley de Dios, sino que se manifestó la obediencia completa a esta. La respuesta a por qué es que Cristo sufrió todo lo que tuvo que sufrir, es más que todo por obedecer la ley y cumplir todo lo que esta decía.

            La cruz trajo 3 cambios importantes[xv]: 1) Se pasó de ira a justicia, 2) de condenación a justificación y 3) de esclavitud a libertad. Es interesante que el decálogo o los 10 mandamientos dichos en Éxodo 20 fueron dados por Dios después de mencionarles que los había sacado de Egipto, de la casa de servidumbre, es decir, luego de hacerlos libres, por lo tanto, el haberlos hechos libres no los hacía para nada indiferentes a la ley o por decirlo de una manera más cliché, “una vez salvo, siempre salvo”. Muy contrariamente, ahora que están libres están listos para obedecer la ley. Además de esto, vemos en esta frase una de las consecuencias de obedecer la ley de Dios “La ira de Dios que debía caer sobre el violador de su ley, cayó pesadamente sobre el hijo de Dios cuando tomo el lugar del pecador culpable y cargó con sus pecados”[xvi], Jesús no vino a cambiar la ley ni a eliminarla, sino que vino a darle cumplimiento y demostrar que, así como a través de la cruz los liberó, ahora todos podemos guardar la ley una vez que aceptamos su sacrificio.

            “Sin ley no hay pecado, por lo tanto, no es necesaria la cruz”, una frase que podría explicarnos lo que en síntesis significaría si es que no existiera la ley. Enfatizamos que es importante esta y es por ella es que Cristo vino a la morir en la cruz, para darle cumplimiento a la ley de Dios pagando con su sangre y para liberar a sus hijos que desde esta libertad pueden estar capacitados para obedecer la ley. Roberto Badenas, acertadamente, explicó que la ley no salva: “La salvación no es cuestión de observancias sino de relaciones. Quien salva no es la ley sino su autor”[xvii], estando Jesús nunca le dio una función salvífica a la ley.

            El evento de la cruz es una demostración del cumplimiento de la ley, manifestación de que Dios es el mismo y no cambia. Es por esto que Elena G. White dijo: “Satanás declaró que la misericordia destruía la justicia, que la muerte de Cristo abrogaba la ley del padre. Si hubiese sido posible que la ley fuera cambiada o abrogada, Cristo no habría necesitado morir”.[xviii]

¿CÓMO OBEDEZCO LA LEY?

            Para saber cómo obedecer la ley debemos comprender que el cumplimiento de la ley es Cristo[xix]. Esto para nada quiere decir que la ley se acaba en Cristo[xx], pues como dice Romanos 3.31 “Por la fe invalidamos la ley? ¡De ninguna manera! Más bien confirmamos la ley”.

             “Si pudiéramos salvarnos por obedecer la ley, entonces la ley sería nuestro salvador y no Dios.[xxi] Por otra parte es importante mencionar que la ley no tiene ningún poder para salvar a las personas, sino que más bien es condenación para los que no la obedecen[xxii], es decir, no viene a salvar sino que viene a condenar, suena fuerte y quizás hereje mencionar esto, pero es la realidad, no por el hecho de obedecerla a la perfección vamos a tener que ser salvos, tenemos el ejemplo del joven rico, somos salvos por la gracia de Cristo.

            Debemos seguir el ejemplo de Cristo que obedeció la ley de su padre, nunca tuvo la intención de infringir la ley, sino que siempre vivió bajo sus estatutos. “Toda la vida de Jesús, y especialmente su muerte, destaca por su sometimiento obediente a la voluntad de Dios. Ciertamente, para Pablo, la muerte de Jesús en la cruz es por encima de todo un acto de obediencia: una obediencia que remedia la desobediencia adánica y que garantiza nuestra justificación y nuestra vida”[xxiii]

            Uno de los problemas grandes que la iglesia actualmente está pasando es el legalismo, es decir, “la tendencia o actitud de quien antepone a todo la aplicación estricta de las leyes”[xxiv], de hecho, a la iglesia adventista se la conoce como a una iglesia legalista, la cual predica la salvación por las almas a través de la obediencia completa y perfecta de los diez mandamientos.[xxv] Pero el legalismo es un problema serio que afecta nuestra vida espiritual, y más aún una distorsión de la práctica de la fe.[xxvi]. Entonces lo que debemos realizar es simplemente obedecer los mandamientos de Dios simplemente por amor. Debemos primeramente buscar el amor de Dios. Esta expresado en su palabra a través de los ejemplos de la cruz y la liberación de la esclavitud de Egipto que la ley se obedece luego de que uno es salvo, o por lo menos, decide ser salvo. De nada sirve guardar la ley si dentro de nosotros no está el amor de Dios impregnado en nuestro carácter.

            Como conclusión se me hace necesario citar a Badenas nuevamente en su libro Cristo y la Ley en donde declara “La iglesia de Cristo sabe que los mandamientos son pautas de conducta inspiradas por el amor y en ese sentido, deberían ejercer en la vida de sus miembros una función profundamente santificadora. Porque todo esfuerzo por observar la ley desde esa perspectiva puede resultar, finalmente, un acto espiritual situado en las antípodas del legalismo ya que va en la dirección de la santidad, es decir, del placer de aceptar las propuestas divinas de todo corazón”[xxvii]

CONCLUSIÓN

            Finalmente podemos declarar acerca de la ley de Dios que: 1) La ley de Dios es eterna, y ha existido desde mucho antes de la creación de la humanidad, 2) el carácter de Dios, es decir su amor está expresado en su ley, 3) la muerte de cristo en la cruz fue una demostración de obediencia completa a la ley de Dios, 4) La obediencia a la ley llegará a cobrar sentido solamente cuando la realicemos por amor, 5) Dios requiere una obediencia sincera y completa en la cual todos sus hijos lo adoren por amor y 6) Cuando todo el pecado se acabe seguiremos guardando su ley, así como debió de haber sido desde siempre.

Referencias

[i] Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, Creencias de Los Adventistas Del Séptimo Día, Segunda edición (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), 262.

[ii]  George W Reid, Aldo D Orrego, and David P Gullón, Tratado de teología Adventista del Séptimo Día. 9 9 (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana (ACES), 2009), 521.

            [iii] Extraido de: Ibid., 518.

[iv] Lee Jaerock, La Ley De Dios (Place of publication not identified: URIM Books USA INC, 2016).

[v] Javier Garrido, El conflicto con Dios hoy reflexiones pastorales (Santander: Sal Terrae, 2000), 51.

            [vi] A menos que se indique lo contrario todas las citas bíblicas serán extraídas de la Versión Reina Valera 1960.

            [vii] Ver además los versículos 7 al 11.

            [viii] Ellen Gould Harmon White, El deseado de todas las gentes (Buenos Aires, Argentina: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2007), 273.

            [ix] Reid, Orrego, and Gullón, Tratado de teología Adventista del Séptimo Día. 9 9, 526.

            [x] Ibid.

[xi] Elena G. de White, La Historia de La Redención (California, Estados Unidos: Publicaciones Interamericanas, 1980), 16.

[xii] Ibid.

            [xiii] Atilio René Dupertuis, Romanos ; El Poder Transformador de La Gracia (Berrien Springs: Pioneer Pu, 2000), 101.

               [xiv]Ibid., 59.

            [xv] Ibid., 60.

            [xvi] Ibid.

            [xvii] Roberto Badenas, Cristo Y La Ley (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. ACES, 2014), 72.

            [xviii] White, El deseado de todas las gentes, 465.

            [xix] Atilio René Dupertuis, Jesucristo, Divino Y Humano: Temas de Cristología Y Salvación (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. ACES, 2016), 233.

            [xx] Mat. 5.17 y Juan 14.21 mencionan claramente que la ley no acabó con la llegada de Cristo, sino que le dio más importancia de la que tenía y es una demostración del amor y lealtad hacia Dios.

            [xxi] Dupertuis, Romanos ; El Poder Transformador de La Gracia, 66.

            [xxii] Ver Romanos 5:20.

            [xxiii] Robert Letham, La obra de Cristo (Barcelona: Andamio, 2013), 223.

            [xxiv] Real Academia Española, Diccionario de la lengua española (Madrid: Editorial Espasa Calpe, 2001), 921.

            [xxv] Luisa J. de Walker, Cual camino: estudio de varias religiones y sectas (Deerfield, FL: Editorial Vida, 1992), 125–147.

            [xxvi] Badenas, Cristo Y La Ley, 136.

            [xxvii] Ibid.

Nací en Arica ,Chile. Actualmente estudio teología en la Universidad Adventista de Chile. Tengo 20 años de edad, me gusta mucho practicar el fútbol, leer, investigar y me apasiona la guitarra, hago videos para YouTube.

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